La sirena (Pimentel)



Cuentan los antiguos pobladores de Pimentel, que hace mucho tiempo vivió una viuda que  vivía con su hija de 17 años, a esta muchacha le gustaba bañarse en la playa antes del atardecer, pero a su madre no le gustaba que su hija hiciera eso, por lo que siempre le reprendía . Pero la muchacha no le hacía caso y seguía bañándose  en la playa.
Un día, su madre le mando una maldición. Diciéndole que si se volvía a meter al mar se convertiría en sirena y jamás volviera a salir de él. Pero la muchacha no le importó lo que le dijo su madre por lo que una tarde antes de que se ocultara el sol, se fue a bañarse y al meterse al mar nunca volvió a salir y quedo convertida en sirena.
Cuentan los pescadores que cuando salían a pescar en botes de vela hacia la isla Lobos  de Afuera aseguraban haber ido a la sirena cantar.
Mayormente  se le escuchaba por la noche y por la madrugada, por lo que la oscuridad y la densa neblina les impedía verla. Cuando la embarcación se acercaba al sitio donde se encontraba la sirena; esta se sumergía al agua oyéndose el ruido del agua. Algunos pescadores afirman haber visto a la sirena en la orilla del mar cantando y tocando su guitarra. También hay algunos que dicen haberla visto en estos  tiempos.

El Toro encantado del cerro la Raya (Tucume)



En el cerro de la Rato en Tucume. En ese cerro se encontraba un Toro encantado, que siempre lo veían, a este Toro; era de un color mulato y atacaba a los campesinos o bien desaparecía sin dejar rastro alguno.
Un día una anciana que pasaba por dicho cerro, acompañada de su perrita, vio a este animal y a mucho más. Se dirigió hacia ellos. Ellos entraron en una cueva para ver esto la anciana entro a la cueva para ver que ocurría y no más volvió a salir de ella. Los pobladores de esta comunidad preocupados por la desaparición de una anciana muy respetada llamada Carmen, se dedicaron a buscarla y solo encontraron al Toro mulato, acordaron ir a día siguiente y llevar cadenas de acero para atrapar al toro encantado. 

Al día siguiente fueron al encuentro del toro mulato y lo encontraron justo a tiempo, lo rodearon son que el Toro se diera cuenta y cuando estuvieron cerca le ensartaron las cadenas. Al verse atrapado el Toro, simplemente desapareció y dio un grito horroroso y muy amargo. Desapareció para siempre. La anciana salió de la cueva y los pobladores se la llevaron hacia su casa. Se supo que dentro de la cueva hay de todo, no falta de comer, vestir de todo. Pocos años después la anciana falleció y nunca más se vio algo semejante.

El fantasma (Mochumi)



Era una de esas noches fría y desolada, un señor llamado José venia de Lambayeque a Mochumi, manejando su carro. Fue ahí cuando pasando el cementerio de Lambayeque se le presenta una hermosa mujer, en medio de la carretera y le hizo la parada para que la recogiese y José detuvo el carro y la recogió. Ella estaba vestida de negro con el cabello largo, color negro, estando en el carro ella quiso besar a José, pero él no se dejo, entonces ella le dijo mírame a los ojos, los ojos los tenia bien grandes y José sintió miedo; y ella le dijo mírame los dientes, los tenía en forma de vampira.
José sentido más miedo, entonces le dijo mírame mis uñas, y las uñas las tenía como garras. José estaba mudo de miedo y le aceleró más al carro. Llegando a Mochumi detuvo el carro, en la comisaria hizo que bajaran a la mujer y la detuvieron, así lo hicieron los policías. Estando en el calabozo y ella estando encerrada misteriosamente desapareció sin dejar ningún rastro.

El antiguo sentado en una silla de oro (Morrope)



Cuentan que en Morrope había una señora pasaba en la noche ya de tarde. Eran las 12 del día pasaba con su lapa vendiendo y se desaparecía y un día los pobladores de Morrope decidieron seguirla a donde se iba a un Huaca de Casagrande, la gente se fue a la huaca donde desaparecía y solo encontraron su ropa y su lapa, y ella no estaba, entonces se regresaron y se pusieron a tenerle cuidado a qué hora regresaba en la noche.
Ellos no dormían esperando a que hora salga la señora y a las 12 de la noche vieron la Huaca se había despejado ya no era Huaca si no un pueblo. Había casa con luces, todo era de lujo. Entonces. La gente se asustaron y se pusieron a caminar hacia la Huaca de Casagrande donde estaba el pueblo, caminaban  no llegaban, parecía cerca y estaba lejos, llegando al pueblo vieron que se cerró la tierra y todo era Huaca, al ver que no había nada se regresaron a contar al pueblo lo que les había  sucedido y después de 2 días escucharon que el Antiguo volvía a andar de noche o en el día a las 6 de la tarde se venía a traer la gente, niños. Que los encontraba llorando, los llamaba dándoles dinero y se los llevaba entre engaños.
Tanto que venía el Antiguo a traerse a la gente as autoridades de Morrope, tanto que venía el Antiguo, creyeron conveniente llevar a unos Brujos y los  maestros decían que el Antiguo estaba en la Huaca y si ellos iban, van a morir, y se presentó un brujo y les dijo yo voy, y se fue a realizar su sesión al pie de la Huaca y se encontró que el Antiguo estaba allí sentado en una silla de oro mirando para Morrope y entonces decidió matarlo, destruirlo, y no podía. Y en una de esas se abrió la Huaca, se despejo y vieron al gentil bien sentado y amarrado en su silla de oro y estaba mirando para el Distrito. Entonces el Brujo seguía realizando su sesión y sus alzadores se fueron tan valientes y los voltearon y lo dejaron mirando para el otro lado, de espalda hacia Morrope. El Brujo llego a Morrope con los lanzadores a contar la realidad y después de unas horas escucho la gente que ya había y fue desde esa fecha que dejo de venir el Antiguo a llevarse  a la gente del pueblo.

El encanto de la huaca Santa María (Mochumi)



En este monumento arqueológico intangible, un joven siempre llegaba primero que los demás compañeros, entonces los esperaba en un hueco. Hecho por los huaqueros,  en la cual se dice que una gentila se le enamoró, días después el joven  se enfermó por el enamoramiento de la gentila. Cayó en cama. Días después se dice que llegó a su hogar una bella mujer en un lujoso carro. Que le pidió permiso  a la madre del joven. Contó su madre que se sentó a su lado y converso con él. Después se despidió  y le dijo a la madre que ella podía ayudarle económicamente en la cual dejó una tarjeta de su dirección para que la vayan a buscar en Leonardo Ortiz (Mochumi).
La señora contenta mando a dos de sus compañeros para que fueran a la dirección opuesta que decía la tarjeta, Al llegar al lugar indicado se llevaron con la sorpresa que era un lugar sólido y con basura. El joven al transcurrir los días se enfermó más y murió. Después sus demás compañeros  seguían jugando en aquel lugar en donde al patear la pelota dio en el hueco. Uno de sus compañeros fue a recoger el balón.  Encontrando  a su amigo fallecido en posición de descanso y le dijo allí va la pelota, su compañero le pregunto: ¿Qué haces ahí?, vamos, no puedo ir, porque estoy vigilando, más bien dile a mi madre que cualquier rato me escapo y me voy a verla. Sus compañeros salieron de aquel lugar asustados en conde nunca regresaron.